martes, 18 de abril de 2017

sala de 4 comienza un nuevo proyecto

“Nidos, cuevas y refugios”

Jugando en el parque  Benicio B. y Juana encuentran un pichón que según ellos estaba en problemas. Entusiasmados pero también preocupados buscan a las maestras para mostrárselo.
“Tenemos que ayudarlo” Benicio
Le preguntamos  qué podemos hacer nosotros para ayudarlo,  Benicio me dice que le va a preguntar a él y le dice “¿qué podemos hacer pajarito?” y dice “no le entiendo lo que me dice”, el pichó piaba con fuerza “¿qué dice? Nos pregunta Benicio. Le digo que yo tampoco puedo entenderlo, que no hablo idioma de pajaritos y el le dice “No te preocupes pichoncito, nosotros te vamos a proteger, no tengas miedo”.
Pensamos juntos un ratito y creemos que lo que podemos hacer es sacarlo de ahí y llevarlo a la huerta del jardín. “tenemos que hacerle un nidito, podemos ponerle hojas y ramitas” dice Juana.
Enseguida otros niños de sala de 4 y niños de otras salas se acercan a mirar y deciden colaborar para buscar un recipiente que lo albergue y hojitas que sean cómodas, piensan que debemos ponerle algo de “techito” para que no se caiga mientras lo llevamos.


Cuando llegamos a la huerta les digo que tenemos que buscar algún lugar para dejarlo hasta que pueda volar 
“No en una jaula, para que no esté preso” pide Benicio.
Encontramos una gran pecera vacía y le acondicionamos ese espacio para que pueda estar cómodo. Kari la profesora de huerta con los niños de primaria se ofrecen a buscarle lombrices para que pueda alimentarse.


Lo dejamos allí con un poco de tristeza porque  “se queda solito sin su mamá” dijo Benicio. Al otro día apenas llegamos al jardín lo visitamos y descubrimos la pecera vacía “Ahora debe estar feliz pichoncito, porque seguro vino su mamá y se le llevó volando” Benicio

Decidimos tomar esta situación e interés para llevar adelante un proyecto acerca de "Nidos, cuevas y refugios" ya que invita a mirar con atención el mundo que nos rodea, para descubrir en él, algunas de las particularidades que asumen los objetos y los materiales en relación con las obras que diferentes seres vivos emprenden para vivir en él. Es una propuesta que propicia el descubrir  y redescubrir aquello que puede resultar natural, simple o conocido, pero que puede percibirse de forma más rica si se lo mira desde otras perspectivas: Los nidos, las cuevas  y los refugios.
El refugio pensado como espacio que cuida, protege, acoge, cobija pero también que limita, define, marca y encierra. Los refugios en general como metáfora del  abrazo, del encuentro y del resguardo, un lugar finito para habitar. Espacios para uno mismo y para compartir con otros cercanos a mí. Espacios que permiten esconderse y propician momentos de intimidad y a veces soledad. Desde el comienzo observamos en diversos momentos y situaciones  de juego esta necesidad de esconderse y cobijarse en los niños.



Pronto compartiremos las experiencias de los niños en relación a este nuevo proyecto...


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